Noviembre 2021, Peliblanca

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Hace aproximadamente 4 años que lo llevo y todavía no me he acostumbrado a lo mucho que llama la atención. Que algo que se podría asociar a la vejez, sea lo mas llamativo de mi físico y se convierta en algo moderno y además mi “sello”, es curioso y bonito porque rompe creencias.

Debo reconocer que me sorprende mucho cuando las mas jóvenes me preguntan como podrían hacérselo ellas. También me escriben en las redes preguntándome si es autentico, pidiendo mi opinión o consejos para dejárselo ellas. Otra cosa que me gusta es que cuando conozco a mujeres con mucha cana de cualquier edad, al verme se plantean como estarían ellas y me transmiten su tentación de liberarse de los tintes, pero también sus miedos e inseguridades. Piensan que solo a mi me queda así, que para ellas no será igual y que posiblemente les haga mayores. Nada mas lejos de la realidad. Solo hay que tener en cuenta dos factores para dar el cambio.

El primero y más complicado:
La transición… realmente es dura, cuando yo lo hice lo pasé mal porque (sobre todo debido a mi trabajo) me preguntaban mucho y opinaban. Eso me agobió un poco pero afortunadamente, mi determinación fue mas fuerte que las opiniones externas y mis miedos. Ahora, no solo les encanta el resultado, sino que unas cuantas han seguido mis pasos. ¿Cuál es la moraleja? Todo éxito pasa por el miedo y la duda.

Segundo y más sencillo:
Si dejas tu pelo blanco, es muy importante darle vida… la piel un poco bronceada o algo de maquillaje le dará alegría, igual que una ropa que te dé personalidad o te de un aire fresco y desenfadado generará ese contraste que lo convierte en especial.

Como todo lo que llama la atención y te diferencia puede ser tu bendición o tu perdición. De ahí que sea importante el aire que lo acompañe.

El cómo se me ocurrió dar este cambio tiene su propia historia...

Tenemos una casa en la costa donde hay muchos nórdicos que pasan largas temporadas aquí o están afincados tras su jubilación. Cuando empecé a verlos por todas partes, me parecieron especialmente atractivos. Esos hombres y mujeres antaño rubios, ahora eran peliblancos, se mantenían muy bien físicamente, practicaban deporte, estaban dorados por el sol y tenían pinta de felices. Me llamaba mucho la atención su aspecto y su actitud relajada y despreocupada, paseando por la playa, en los mercadillos, cenando o simplemente comprando en el supermercado. Parecía que el tiempo se había parado para ellos y que disfrutaban de cada momento. Yo quiero eso para mí, pensaba…

Con todo esto, simplemente quiero animaros a que os miréis con ojos desconocidos, con los mismos ojos que miráis a quienes queréis, que probéis, que olvidéis la edad, que o paréis porque que hay algo nuevo en cada paso que nos enseña algo, y en esos pequeños aprendizajes esta la magia de la vida y del autoconocimiento.

Así que no deis nada por hecho, simplemente crearlo.